
El auge de la industria del automóvil eléctrico en el siglo XXI ha aumentado significativamente la conciencia sobre la importancia de la transición a la propulsión eléctrica (EP) y a las energías renovables sostenibles para alimentar y reimpulsar las embarcaciones y, de este modo, ayudar a preservar las vías fluviales y el medio ambiente.
Al utilizar energía eléctrica para impulsar las palas de las hélices para la propulsión, la propulsión eléctrica sigue ganando impulso en todo el mundo, en todas las actividades de navegación, desde el turismo recreativo hasta la navegación privada.
Propulsión eléctrica: una evolución natural de la navegación a motor
Aunque suene extraño, la propulsión eléctrica en los barcos no es un invento de los tiempos modernos. En 1839, el inventor alemán Moritz von Jacobi diseñó y lanzó en el río Neva el primer barco eléctrico de San Petersburgo (Rusia), un barco de 24 pies (7,3 m) con capacidad para hasta 14 pasajeros a una velocidad de crucero de 3 millas (4,8 km) por hora.
A lo largo de las décadas siguientes, los barcos sufrieron diferentes cambios en sus sistemas de propulsión que evolucionaron desde motores de vapor a nafta, eléctricos y de gasolina o diésel. Sin embargo, a pesar del interés inicial por los vehículos acuáticos eléctricos, pronto se olvidó la electrificación de los barcos.
4 formas en que la propulsión eléctrica ayuda al medio ambiente
Con el «Pacto Verde Europeo», la Unión Europea se compromete a una propulsión libre de carbono para ayudar a los navegantes a transitar hacia una navegación ecológica.
1. Sin contaminación acústica
La contaminación acústica es un problema preocupante. Entre sus muchas ventajas, los motores silenciosos permiten a los operadores de embarcaciones realizar sus actividades favoritas, navegando todo el día sin generar ruido por encima del agua.
2. Libre de emisiones
A medida que las embarcaciones eléctricas reducen drásticamente las emisiones generadas por las actividades en el agua, los navegantes pueden reducir su huella de carbono sin esfuerzo cuando operan sus barcos o los dejan en una marina o puerto.






