La Grande Motte, abril de 2026. Cuando llevas un barco a un salón náutico, nunca sabes del todo cómo será recibido. Pero hay momentos en los que las reacciones de la gente confirman que estás en el lugar adecuado, con el producto adecuado, en el momento adecuado. Eso fue exactamente lo que ocurrió con el Earthling E-40 en la edición de 2026 del International Multihull Show.
Un salón con un nuevo contexto
El International Multihull Show 2026 fue, en muchos sentidos, una edición de récord. Ochenta y dos multicascos expuestos, debutantes de cuatro continentes, Tailandia, Vietnam, Australia, China, Túnez y más, y once estrenos mundiales. Como informó Cruising World, la asistencia internacional alcanzó un máximo histórico, una señal clara de que el mercado de los multicascos se ha convertido en uno de los segmentos más globalizados de la náutica.
Entre ellos estaba el Earthling E-40, construido en Nueva Zelanda y presentado por primera vez en un salón europeo.
En este contexto, estar presente en La Grande Motte no es un gesto rutinario. Es una declaración de intenciones. Y Volta acudió con una propuesta muy clara: el E-40, un catamarán a motor híbrido-eléctrico de 12 metros construido en Nueva Zelanda que, como señalaron tanto como , debutaba en Francia con una promesa poco habitual en el mundo de los catamaranes eléctricos: la capacidad de navegar de verdad, sin convertir cada travesía en un cálculo de autonomía lleno de ansiedad.
La escena se repitió una y otra vez, tanto con clientes como con profesionales del sector: se acercaban, intrigados por la silueta del barco, diferente y poco convencional para los estándares actuales del mercado. Empezaba una conversación. Y en cuanto compartíamos las cifras, la reacción era siempre la misma: sorpresa genuina.
40 millas náuticas de autonomía en modo 100% eléctrico, a 10 nudos de velocidad de crucero. Una cifra que, dentro del ecosistema actual de la propulsión eléctrica marina, está lejos de ser habitual. Y que es posible, en parte, gracias al bajo peso del barco y a un diseño de casco desarrollado específicamente para minimizar la resistencia al agua, manteniendo un consumo energético sorprendentemente bajo a velocidad de crucero.
Y cuando añadíamos la capacidad híbrida, hasta 400 millas con los generadores, consumiendo solo 5 litros de combustible por hora, mucha gente simplemente se quedaba en silencio unos segundos para asimilarlo. Porque 400 millas es la distancia de Barcelona a Menorca, ida y vuelta, con margen de sobra.
Más que autonomía: un barco para vivir a bordo
La autonomía era la chispa que iniciaba la conversación. Pero lo que la mantenía viva eran los demás descubrimientos, y ahí los clientes tuvieron un papel central.
Muchos de quienes subieron a bordo lo hicieron por curiosidad, sin una intención declarada de compra. Personas valorando opciones, explorando el mercado, comparando. Y lo que encontraron dentro les sorprendió: la amplitud y la luminosidad del salón principal estaban muy por encima de lo que sugería la silueta exterior. El diseño del E-40 aprovecha al máximo la plataforma de dos cascos para crear espacios interiores generosos: una cabina principal amplia, abundante luz natural, dos camarotes bien proporcionados, uno doble queen-size y uno individual, cada uno con su propio baño en el casco correspondiente.
La impresión general entre los clientes que visitaron el barco fue muy positiva. Versatilidad, espacio, luz, autonomía real: las piezas encajaban. La única reserva recurrente fue el precio, que para algunos quedaba por encima del presupuesto que tenían en mente. Una objeción honesta y comprensible para un barco que ofrece una tecnología y unas prestaciones que, hasta ahora, sencillamente no existían en este segmento.
El comentario que se repetía
Entre profesionales y clientes, una sensación apareció una y otra vez durante los cinco días, expresada de distintas maneras pero siempre con el mismo mensaje de fondo:
"Qué bien ver un barco tan diferente. La industria necesita más propuestas como esta."
El mercado náutico es, por naturaleza, conservador. Las innovaciones se adoptan lentamente. Las formas y soluciones dominantes se perpetúan por inercia. Frente a ese contexto, el E-40 representaba justo lo contrario: un barco que no sigue la tendencia mayoritaria, que apuesta por su propia arquitectura y que incorpora la tecnología necesaria para hacer de la navegación sostenible una realidad práctica hoy.
Como destacó Boating New Zealand en su cobertura del salón, la edición de 2026 fue una señal clara de un cambio hacia la propulsión híbrida y el diseño orientado a la eficiencia. El E-40 fue, en muchos sentidos, la expresión más clara de ese cambio dentro del segmento de los catamaranes a motor.
Un salón que demostró que la alternativa sostenible ya existe
El E-40 no estaba solo. El veinte por ciento de los barcos expuestos en el salón, 16 de 80, estaban disponibles con propulsión eléctrica o híbrida. Una cifra significativa, pero que requiere una lectura crítica: no todas las propuestas "eléctricas" representan el mismo nivel de compromiso. Algunos barcos incorporan un motor eléctrico como auxiliar para maniobras silenciosas en puerto, mientras el diésel sigue siendo el medio principal de propulsión. Otros han replanteado por completo toda su arquitectura energética. Ambas opciones son pasos en la misma dirección, pero no son equivalentes.
En Volta, nuestro estándar es exigente: consideramos verdaderamente sostenibles aquellos barcos en los que la propulsión limpia está en el centro del diseño, no como un añadido. Con esa mirada, las propuestas que más nos llamaron la atención en el salón fueron estas:
Millikan M.10. Un catamarán a motor solar-eléctrico 100% libre de combustibles fósiles, construido en Francia. Su elemento distintivo es un sistema de alas solares plegables de doble cara que captan tanto la luz directa del sol como su reflejo sobre la superficie del agua, alcanzando una potencia total de 6 kWp para un catamarán de diez metros. A 6 nudos, la autonomía es ilimitada durante las horas de luz; a 8 nudos, 90 millas náuticas. Los costes de operación son prácticamente cero.
Windelo 50 y 54. Una referencia consolidada en catamaranes de crucero eco-responsables. Aquí la propulsión eléctrica no es una opción: es la configuración estándar, respaldada por una gran superficie solar y un generador de apoyo para travesías más largas. Su nueva arquitectura Dual Propulsion permite incluso configuraciones mixtas para limitar el consumo total en travesías exigentes. Barcos maduros, con miles de millas a sus espaldas.
Vaan R5. Ganador de la categoría Sail Cruising en los Multihull of the Year Awards 2024. Dos motores Oceanvolt HP Servoprop de 25 kW, 86 kWh de almacenamiento en baterías y capacidad para generar 5 kW mediante hidrogeneración a 10 nudos. Un barco concebido desde el primer día alrededor de una misión explícita de sostenibilidad.
NYX 42CEP. Un catamarán de vela 100% eléctrico de 12,5 metros, desarrollado en Shanghái. Dos motores pod ePropulsion de 20 kW con capacidad de hidrogeneración, 188 kWh de baterías y 4 kW de solar, con hasta 100 millas náuticas en modo totalmente eléctrico. Ganador de los Gussies Electric Boat Awards 2023.
MODX 70. Diez años de innovación concentrados en un catamarán de 70 pies con cero emisiones de CO₂: velas rígidas Aeroforce totalmente automatizadas y 100% retráctiles, propulsión eléctrica de doble hélice, hidrogeneración y 70 m² de paneles solares. Una propuesta premium que demuestra que sostenibilidad y lujo no son conceptos incompatibles.
L'Atelier du Métal - Solann. Un joven astillero de la región francesa de las Landas que presentó su primer catamarán eléctrico de aluminio. Diseñado para una navegación lenta, eficiente y de larga distancia, silenciosa y con cero emisiones directas. Lo que lo hace verdaderamente singular es la filosofía que hay detrás: un barco al año, totalmente personalizado. En el salón, el proyecto, actualmente en construcción, podía explorarse mediante una experiencia inmersiva de realidad virtual.
Para completar la panorámica del salón, también merece la pena reconocer a las otras marcas presentes con opciones híbridas que incorporan lo eléctrico como complemento: el Excess 11 (motores eléctricos para maniobras y navegación de corto alcance), Fountaine Pajot (cuatro modelos con su propio sistema híbrido), el HH44 (híbrido paralelo con solar integrada y respaldo diésel) y el ITA 14.99 (saildrives eléctricos con integración solar). Todas ellas representan pasos reales hacia una náutica menos dependiente de los combustibles fósiles y merecen reconocimiento por ello, aunque su nivel de compromiso sea de otra naturaleza.
En conjunto, el paisaje confirma que la transformación de la náutica ya no es una promesa: es una oferta real, diversa y, sobre todo, en crecimiento.
La tecnología ya está aquí
La transición hacia la navegación eléctrica suele presentarse como algo que ocurrirá "en unos años". Una promesa de futuro. Pero el Earthling E-40 es un barco de producción que se puede comprar hoy. Respaldado por décadas de experiencia de Earthling en sistemas de propulsión eléctrica en Nueva Zelanda, con especificaciones que se podían ver y tocar en el Multihull Show.
Esta es la conclusión que Volta se lleva de La Grande Motte: la tecnología para navegar de forma sostenible ya existe. No hace falta esperar. Lo único que queda es elegirla.
Y cuando un barco genera este tipo de reacción, entre clientes que buscan una alternativa real y profesionales que creen que la industria necesita cambiar, es una señal inequívoca de que vamos por el buen camino.
El Earthling E-40 está disponible a través de Volta. Puedes consultar todas sus especificaciones, solicitar información y ponerte en contacto con nuestro equipo directamente desde la ficha del barco.
La cobertura mediática del salón y del Earthling E-40 fue considerable. A continuación encontrarás los artículos originales si quieres profundizar en las fuentes: